Cómo redactar comunicaciones administrativas que la ciudadanía entienda a la primera.
Antes de escribir, identifica al destinatario: qué sabe, qué necesita hacer y qué dudas tendrá. La resolución perfecta jurídicamente que nadie entiende no cumple su función.
Frases de 20-25 palabras como máximo. Divide los párrafos largos y evita los incisos encadenados que obligan a releer.
Prefiere «pedir» a «instar», «pagar» a «hacer efectivo el abono». Si un término técnico es imprescindible, explícalo la primera vez.
Titulares informativos, listas para los pasos y negrita solo para lo esencial: plazos, importes y obligaciones. El lector debe poder escanear el texto.
Termina siempre indicando la acción concreta: qué presentar, dónde y antes de qué fecha. Verbo en activa y trato directo («usted puede reclamar…»).
Elaboración propia a partir de las guías de lenguaje claro de las administraciones públicas españolas.